List/Grid REFLEXIONES Subscribe RSS feed of category REFLEXIONES

Manual del cristiano tonto perfecto

Manual del cristiano tonto perfecto

Debería comenzar a organizar una especie de catálogo o repertorio sobre el tipo de cristiano que no quiero ser pero que está muy en boga y al que podría llamar “el cristiano tonto perfecto” (C.T.P). Y no es porque sea un petulante y antipático crítico de la paja en el ojo ajeno. Es que se ve y se comete tanta tontería que quizás me sirva para armar un manual de autoayuda y llevarlo en el bolsillo, pues yo también podría estar entre ellos.

Así, cuando no esté seguro de lo que hago o de lo que escucho, podría acudir a mi manual del C.T.P y comprobar si estoy haciéndome el tonto, engañándome o perdiendo mi tiempo, y de paso hasta la propia salvación.

La verdad se muere… de aburrimiento

La verdad se muere… de aburrimiento

Jorge Julio GonzalezLa capacidad de asombro se acaba y nada se escapa a esa búsqueda enfermiza de lo sensacional, lo insólito, lo fantástico. Ni siquiera el propio Dios. En su afán de pasar a los primeros planos de la atención, los escritores, la prensa y hasta muchos religiosos y políticos permanecen a la caza de algún aspecto del acontecer diario que les permita elaborar una curiosa imaginería.

Constantemente estamos siendo bombardeados por suposiciones, medias verdades y mentiras rampantes que apelan a lo escandaloso, y lo más preocupante es que la gente todavía no se satura de tantas tretas: nos creemos cualquier cosa y hasta disfrutamos del engaño.

El Hombre de Río

El Hombre de Río

corcovadoLa estatua de Jesús de 38 metros que domina la ciudad de Río de Janeiro cumplió este mes 75 años. Más que religiosa, se trata de una meca de la peregrinación turística. No fuiste a Río si no subiste con tu cámara fotográfica hasta la cima del morro del Corcovado, a los pies del gigantesco Cristo. Aunque, una vez allí, te sea imposible encerrar en tu lente a toda la imagen de brazos abiertos.

Una tarjetita, por favor

Una tarjetita, por favor

GenerosidadYa están quedando atrás los tiempos en que la ofrenda religiosa, la caridad pública o la limosna se solicitaba con un gesto de piadosa súplica. Pero la gente sigue apegada a la romántica idea del escuálido desamparado a la orilla del camino que extiende su temblorosa mano por una moneda.

Mientras me lavo las manos

Mientras me lavo las manos

Me lavo las manosNo debí hacerlo. Me siento como todo un miserable. Hoy en la mañana tomé una larga ducha, pero todavía me siento sucio y la conciencia me remuerde.

Siempre que esto me sucede, oro. Es algo que aligera mi carga:

Lávame más y más de mi maldad,
Y límpiame de mi pecado. (Salmos 51.2)

Es como el bautismo, en que me sentí emerger del agua libre de toda culpa.

© 2019 En verdad te digo…. All rights reserved. XHTML / CSS Valid.
Proudly designed by Theme Junkie.