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“Quiero salvar mi matrimonio”, un clamor que recorre la Web

Blanca, una joven cristiana residente en Dallas, Texas, estaba desesperada porque su esposo le pidió el divorcio. La Navidad pasada –la más horrible de su vida, según confiesa–, decidió pedir oración en los foros de un portal de internet en español. Cuatro meses después, su solicitud generó más de 13 mil lecturas y cerca de 500 respuestas de solidaridad, convirtiéndose en todo un movimiento de oración, ayuno y palabra de Dios, que restauró decenas de matrimonios de unos diez países.

En diciembre, Blanca por primera vez escribió: “Hola, estoy desesperada, porque mi esposo me pidió el divorcio; yo lo amo y no deseo divorciarme, pero el insiste en que no podemos estar ya juntos. Le pedí al Señor que pusiera amor por mí en su corazón. Hace un par de días me dijo que me sigue amando, pero que nos hemos hecho mucho daño y no podemos seguir juntos. El hecho de que me ame es una esperanza para mí, y lo vi también como una respuesta de Dios. Por favor, ayúdenme con su oración para poner en el corazón de mi esposo el deseo de arreglar nuestro matrimonio”.

Lo que siguió fue una lluvia de consejos y de promesas de oración por parte de los usuarios regulares de estos foros. El estilo franco de Blanca y su manera genuina de buscar a Dios hicieron muy receptivo y popular el tema, al cual se fueron agregando otras muchas historias de mujeres en situaciones similares.

Varios días después el escenario de Blanca empeoró: “No puedo más, amo a mi esposo con toda el alma, pero ya no pienso rogarle, me está acabando, he perdido mucho peso y siento que si sigo pidiéndole nada va a pasar y solo voy a deteriorar más mi salud. Me dice que va a comenzar los trámites del divorcio. Me hace ver que ya no hay esperanzas, siento que mi camino se va cerrando y está empezando a asfixiarme; estoy acorralada, desesperada, angustiada y con menos esperanza cada vez. ¿Acaso debo desistir? ¿Debo firmar el divorcio e irme a México a empezar una nueva vida? ¿Sin él? ¿Sin el hombre que Dios me dio por marido? ¿Qué debo hacer?”

Fue entonces que Aurora propuso lo de la cadena de oración. Y en enero los cientos de seguidores de este hilo pudimos respirar con cierto alivio: “Quiero compartir que he pasado por un proceso maravilloso en los últimos días –confesaba Blanca. Dios ha tocado mi corazón grandemente, me ha llamado de nuevo a sus pies y me ha permitido reposar en su regazo. Siento una inmensa paz interior y una increíble y maravillosa comunicación con Él. Al grado de que estaba peleada con mi hermana y ya nos hemos reconciliado, pero lo mejor es que ella ha notado mi cambio y le he compartido mucho la Palabra de Dios y ella también se está rindiendo nuevamente a sus pies. Es maravilloso sentirte usada por el Señor y eso me dice que estoy en mayor comunión con Él.”

“Gracias a Dios –decía Blanca en otro aporte–, he podido experimentar esa maravillosa experiencia de ver mis problemas más pequeños que a mi Señor, y eso me ha dado una tranquilidad interior tan grande que la gente alrededor mío lo ha empezado a notar. Incluyendo a mi esposo, quien ha cambiado su actitud. Estamos en un plan bastante tranquilo, de alguna forma intentándolo, aunque no hemos hablado nada claro, pero yo siento su cambio y sé que con la ayuda de Dios va a decidir muy pronto que le demos una segunda oportunidad a nuestro matrimonio. He podido ver la hermosa mano de Dios obrando en mi matrimonio”.

Paulatinamente, sin apenas ella misma percibirlo, Blanca comenzó a ocuparse de aconsejar y ministrar a sus compañeras de adversidad. “Sabes Karen, Dios te ama, pero quiere perfeccionarte, y eso es lo que debes entender. Cuando yo supe que lo más importante en mi vida debía ser Él, mi vida cambio; incluso la gente me empezó a ver diferente. Me siento feliz todos los días y no tiene nada que ver con mi esposo, porque a veces él me trata mal, pero tiene que ver conque mi mejor amigo ahora es el ser más supremo, poderoso y maravilloso del Universo. Yo le supliqué que pusiera en mi corazón su propósito, y de hecho mis suplicas principales cada día son hacer su voluntad, ser de bendición a los demás y convertirme en la mujer que Él quiere que yo sea. ¡Dios bendiga a todos sus hogares! Seguiré orando por la restauración de nuestros matrimonios.”

En febrero, la relación entre las participantes se fue estrechando e intercambiaron números de teléfonos y celulares: “Si puedo servirte en algo, o por lo menos escucharte, estoy a tus órdenes; a veces nos hace bien simplemente desahogarnos”, decía Blanca.

También ocurrió algo nuevo. Se incorporó el primer hombre en la cadena de oración: “Hola, me llamo Nelson. Estoy pasando por una etapa de separación con mi esposa. Tengo 2 niños hermosos y ella decidió separarse de mí, según sus razones por decepción. Dice que nosotros no somos compatibles. Tenemos 11 años de casados, pero me trata como a un desconocido. Fui un hombre muy descuidado con ella por la búsqueda frenética de dinero. Por favor, necesito una oración por mi familia; yo sé que no he sido un hombre perfecto, pero ahora estoy dispuesto a darles todo lo que necesitan”.

Por estos días Blanca comentaba: “Hoy en la mañana, desperté contenta, alegre, sintiendo que el Señor está conmigo, sin coraje, sin rencor y con un corazón dispuesto. No cabe duda que es bien cierto lo que la Palabra de Dios dice: donde hay más de 2 ó 3 reunidos, en medio de ellos está Él. Es verdad, no hace falta ni siquiera que estemos reunidas físicamente, sino en espíritu, y Dios está haciendo cosas hermosas y maravillosas en nuestras vidas. ¿No es verdad? ¡Claro que si! Dios nos está llenando de fe, de esperanza y de amor, y todas esas cosas maravillosas nos está permitiendo manifestarlas en nuestro diario vivir, con nuestros hijos, y principalmente con nuestros esposos y esposas, que están siendo contagiados a través de nosotras en el amor de Cristo y por consiguiente están cambiando y durante este proceso acercándose a Dios”.

En marzo Blanca tuvo una recaída: “Hoy no puedo decir mucho, no he querido hablar con nadie. El viernes saliendo del trabajo pasé a comprar una botella de champagne, quería recibir a mi esposo con una cena romántica. ¿Saben cómo me recibió? Con el divorcio terminado. Me había dicho que me avisaría cuando metiera los papeles, y no lo hizo, los metió hace dos meses y ahora estamos legalmente divorciados. Tengo un mes para irme de la casa. ¿Qué voy a hacer? No tengo la más mínima idea, me siento destrozada, engañada, acabada. ¿Por qué pasa esto? Ayer estuve más tranquila, me levanté temprano para ir a la iglesia, le rogué a Dios me perdonara y que no dejara que mi fe decayera. Me siento destrozada, pero sé que Dios tiene un plan para todo y además que Él me ama y desea lo mejor para mí. Solo le pido que me guíe y no me deje caer”.

Blanca, estamos contigo
La solidaridad del ejército que Blanca había ayudado a levantar no se hizo esperar… “Amiga querida, he orado muchísimo hoy por ti, entiendo como te sientes y quise estar contigo de alguna manera, tal como lo has estado con todas nosotras; siempre con tus palabras dulces y tu contagiosa energía permitiste que superáramos los momentos en que nos sentíamos mal, gracias a tu amor y bondad. En todo este tiempo tú nos has demostrado que debemos seguir firmes en la fe y perseverar, ahora tú también debes levantarte”.

En abril, Blanca seguía luchando por su matrimonio, pero era definitivamente otra persona, que los foristas comenzaron a percibir sin altibajos. “Amigos, siento una alegría y una emoción que de verdad no me cabe, de ver las palabras hermosas y la fe renovada en cada uno de nosotros. Dios esta aquí, reunido en medio de nosotros, guiándonos y dirigiendo nuestros pasos. A petición de un nuevo miembro de la cadena, y si a ustedes les parece bien, le he puesto nombre, el mejor nombre que es sobre todo nombre: Emanuel. Es increíble, ¡me siento tan honrada de todo el amor, cariño y afecto que he recibido en este foro! De verdad, no cabe en mí tanto, no puedo creer todo lo que me dicen, me siento bendecida, me siento afortunada, me siento que ni siquiera lo merezco. ¿Pero saben qué? Hoy por la mañana leí un correo de Vivian, quien me dijo mira el foro Blanca, ve todo el amor que tú has depositado ahí, ¡está dando sus frutos! Y creo fielmente que es cierto, yo he puesto mi corazón en este foro, es lo que Dios me ha inspirado, y ahora cuando los leo, no puedo más que llorar y darle gracias a Dios por mandarme ángeles maravillosos como ustedes”.

La cadena de oración sigue creciendo y bendiciendo a cuantos se le acercan. Al cierre de esta reseña, sus participantes continuaban perseverando en oración, ayuno, comunión y Palabra de Dios, que, según sus líderes, constituyen las principales armas de su batalla. Se habla también de convocar a un encuentro personal, que según cálculos hoy convocaría a más de 60 personas.

Nadie sabe con certeza en estos foros adónde irá a parar este enérgico avivamiento online, que empezó con aquella anhelante súplica: “Quiero salvar mi matrimonio”. Mas todos están convencidos del maravilloso poder de la oración a Dios.

Vea también: No es bueno que el hombre esté solo

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71 Responses to "“Quiero salvar mi matrimonio”, un clamor que recorre la Web"

  1. NOTA DE LA REDACCIÓN
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